De niña, siempre creí en monstruos, fantasías y cuentos de hadas. Imaginé ser una doncella a la cual rescataban, cuya magia y esplendor, los problemas auyentaban. Al ver que el mundo no era color rosa, corrí y volé, como una indefensa mariposa.
El tiempo cambió mi destino, trajo luchas y guerras en mi camino.
Finalmente encontré lo que me faltaba, eran más que cuentos, más que batallas, busqué siempre ser aceptada cuando era yo misma tal vez, quien me rechazaba. A partir de ese día fui una persona nueva, aprendí a amarme tal y como era, y por eso ahora me expreso de esta manera. ¡que orgullosa estoy de ser yo!
